Experta destaca los beneficios del cuidado domiciliario


La directora de la Escuela de Enfermería de la U. Central, María Vanessa Hormazábal, señala el rol de la Enfermería en la atención domiciliaria de pacientes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la atención domiciliaria como aquella modalidad de asistencia programada que lleva, al domicilio del paciente, los cuidados y atenciones biopsicosociales y espirituales.

En este marco, la atención domiciliaria permite al equipo de salud interactuar, además del enfermo, con los miembros de su familia, o su cuidador, logrando un mejor conocimiento del entorno para brindar una atención continua e integral.

De este modo, se genera una alianza terapéutica entre la persona, la familia, su comunidad y los profesionales de la salud, desarrollando actividades de promoción, prevención, curación y rehabilitación.

La directora de la Escuela de Enfermería de la Universidad Central, María Vanessa Hormazábal,

explica que la atención domiciliaria se brinda a aquellas personas que, debido a su estado de salud o etapa de su ciclo vital, requieren una intervención en un espacio de confidencialidad, comprensión y cariño. “La casa es el ambiente natural de la persona, su lugar de referencia, donde está su familia y llegan sus amigos, el espacio donde ha construido su vida personal”, agrega la experta.

“La atención domiciliaria es una oportunidad para que el profesional de salud pueda valorar las condiciones del lugar y la situación familiar de la persona dependiente. Esto implica detectar necesidades, recursos y redes de apoyo con que cuenta la persona y el grupo familiar, así como realizar un plan de cuidados adecuado a cada realidad, potenciando la comunicación entre los integrantes del equipo de salud y los miembros del hogar”, especifica la directora de la Escuela de Enfermería de la U. Central.

Realidad del cuidado domiciliario en Chile

Actualmente, Chile cuenta con el Programa de Atención Domiciliaria a Personas con Dependencia Severa del Ministerio de Salud, dirigido a quienes sufren algún grado de dependencia severa, ya sea física, psíquica o multidéficit. Este programa también acoge al cuidador, otorgando a todo el grupo familiar una atención integral en su domicilio desde el ámbito físico, emocional y social, con el fin de mejorar su calidad de vida y potenciar su recuperación y rehabilitación.

María Vanessa Hormazábal destaca que la atención domiciliaria es una actividad que se ejecuta desde la Atención Primaria de Salud y que busca prevenir la hospitalización. “Sin embargo, los hospitales también han avanzado en otorgar cuidados en el domicilio, organizando unidades de hospitalización domiciliaria que tienen por objetivo sustituir la estadía en el centro de salud de alta complejidad”, agrega.

En esta misma línea, es relevante el Programa de Visita Domiciliaria Integral para el Desarrollo Biopsicosocial de la Infancia, articulado a través de Chile Crece Contigo, para niños de hasta seis años en situación de vulnerabilidad.

Los beneficios del cuidado domiciliario

Para la enfermería, la atención domiciliaria es una oportunidad para fortalecer los factores protectores presentes en el entorno y la familia, a través del refuerzo positivo de las prácticas saludables y el manejo de los factores de riesgo. Se trata de la búsqueda conjunta de soluciones prácticas para el cuidado de la familia, y el cuidado, a su vez, de los cuidadores, de manera de contribuir a mejorar su calidad de vida, intimidad y bienestar.

“De alguna manera, la atención domiciliaria permite otorgar ‘cuidados centrados en las personas’, dando la oportunidad de ejercer la enfermería desde su más profundo sentido, con una visión holística, personalizada y humanizada”, analiza la especialista.

La enfermera María Vanessa Hormazábal señala que el cuidado domiciliario es beneficioso en múltiples sentidos. Por una parte, permite al usuario y su entorno estar más informado sobre su situación, acceder a educación para la salud que pueda contribuir a su recuperación, y por otra ser partícipe activo de este proceso, todo ello en un ambiente de comodidad y bienestar.

A ello se debe agregar que se disminuyen las posibilidades de infecciones intrahospitalarias y el uso de camas críticas. No obstante, el gran reto de la atención a domicilio está en la capacidad de proporcionar al paciente una asistencia sanitaria con calidad y calidez, dado los altos costos que puede significar en casos de problemas agudos de salud.