Aumentan delitos violentos y ciudadanos que deciden armarse: ¿Cómo buscar el justo equilibrio?


Algunas personas violentadas, con el fin de atenuar la emoción, miedo, dolor o ansiedad buscan estrategias que mitiguen ese sentimiento.Lo ideal es no armarse porque dentro de una casa habita una familia. Adquirir un arma requiere cuidados especiales: mantención, un lugar seguro y planificación de uso.

Si bien el último informe emitido por la Subsecretaría de Prevención del Delito arrojó que el total de delitos bajó un 1,3%, la delincuencia continúa siendo un tema prioritario para las autoridades, especialmente, considerando que el mismo balance evidenció un alza significativa en los delitos violentos y con mayor connotación social. En comparación con el primer semestre del año pasado, las violaciones crecieron en un 18%, los robos con intimidación en 11,3%, y los homicidios aumentaron un 10,6%.

Para Ralph Wladdimiro, experto en prevención del delito y gerente general de VIP Seguridad, las cifras no son novedosas, ya que, a su juicio, los delincuentes actúan cada vez más organizados, sintiéndose impunes y sin medir consecuencias. “Durante el primer trimestre supimos que, por cuarto año consecutivo, la victimización había crecido, llegando a un peak de 28%; por lo tanto, se esperaba un alza en el crimen violento”, explica, agregando que “hoy más que antes y sin miedo, las autoridades trabajan en medidas claves para combatir la delincuencia, frente a frente con las bandas antisociales, y esto, por supuesto, a dichas bandas parece no gustarles”.

El ejecutivo afirma que la erradicación de la delincuencia es un proceso largo, en el que deben participar todos los actores involucrados, incluso la ciudadanía. “Lo primero, es pedirle a la gente que tenga confianza en el trabajo de las instituciones, no exponerse a situaciones riesgosas y a denunciar en caso de ser víctimas de algún delito. La denuncia es crucial para investigar, trabajar e incentivar a otros a hablar”, enfatiza.

Autocuidado sin armas

Según datos de la Dirección General de Movilización Nacional (DGMN), en Chile hay casi 760 mil armas registradas y activas. Sólo este 2018 a la fecha se han inscrito cerca de tres mil 800 elementos de este tipo, donde el 50% están destinados a defensa personal. En ese grupo hay personas que decidieron armarse luego de haber vivido una violencia delictual.

El docente de la Escuela de Psicología de Universidad de Las Américas, Luis Pino, explica que “quien ha sido víctima de la delincuencia, ya sea callejera o en el hogar, sin duda experimenta un trauma, sobre todo, por la invasión a lo íntimo”. En este punto, el profesional afirma que “es posible que algunas de estas personas violentadas, con el fin de atenuar esa emoción, miedo, dolor, resentimiento, angustia o ansiedad, busquen cualquier estrategia que mitigue ese sentir y para ellos, un objeto concreto podría ser un arma”.

Pero ¿es seguro adquirir un arma para defenderse en caso de una situación violenta? El líder de VIP Seguridad advierte que el ideal es no armarse. “Un arma dentro de una casa, en la que habita una familia, es un elemento que requiere cuidados especiales: mantención adecuada, estar un lugar seguro y planificar quién va a usarla en caso de una situación de victimización”. “El buen uso ante un ataque requiere de habilidad porque, de lo contrario, una situación de legítima defensa puede convertirse en una tragedia familiar al lesionar por inexperiencia a otros miembros de la familia o a inocentes”, advierte.

De todos modos, el gerente general de VIP Seguridad, sostiene que si la decisión de adquirir una pistola, revolver u otra arma de defensa personal ya está tomada, “esa persona debe ser lo suficientemente responsable para ejecutar y cumplir con todas las medidas necesarias y preventivas para que para que dicho elemento sea un aporte en la seguridad y no algo que atente contra la vida”, aclara.

Cabe destacar que mejorar el control de armas en el país, es uno de los puntos claves del Acuerdo Nacional por la Seguridad Pública y sus 150 medidas, las que ya son estudiadas por el Ejecutivo. Algunas de esas acciones incluyen la facultad del Ministerio Público para tener acceso a la línea del registro nacional de armas, además de la reinscripción de todas las que se encuentren en territorio nacional. A su vez, habrá nuevas exigencias para adquirir y registrar estos elementos; cursos teóricos y prácticos sobre su uso y mantención; y un sistema de acreditación y registro para siquiatras encargados de evaluar quién puede o no poseer un arma.