Frente a las recientes manifestaciones de gran parte de la población chilena, tanto la prensa oficial como la elite política ha tratado de darle tribuna al vandalismo, al saqueo y las agresiones contra la institucionalidad pública y policial, sin dar cuenta del fondo concreto de las demandas sociales. No hay, ni se ha generado desgobierno, sino más bien se ha emergido un contexto socio-político frente al cual el Estado ha actuado tácticamente para volver a legitimarse. Para ello parece ser una necesidad poner a “la gente contra la gente” para que el gobierno pueda validar acciones futuras tendientes al orden y la “restitución de la normalidad en el país”. 

 

Fotógrafo : Juan Manuel Nuñez Mendez, https://www.instagram.com/juanmanunez/


Estratégicamente se dejó actuar a los "lumpen" para que la gente pidiera a los militares en la calle y legitimar nuevas acciones represivas. Por otra parte, la policía no le dio protección a nadie, la prensa promovió durante días la sensación de que hay desorden y que está todo sobrepasado, para que cuando todo se vea en descontrol, el gobierno actuará para relegitimarse frente a una cantidad razonable de personas desesperadas y temerosas que piden medidas de protección. Hay videos y evidencias de la participación de carabineros y militares en el inicio de incendios y otros desmanes, además en todos los puntos de conflicto solo hubo prensa pero no fuerzas de orden público… sospechoso. 


Se ha dado tribuna a los problemas de abastecimiento, pero hay que entender que el desabastecimiento es una lógica implantada para corromper el espíritu colectivo de la protesta social. Solo se ve en las comunas menos favorecidas de la ciudad. La idea de esta práctica es generar desesperación en la población para que el conflicto se centre en la necesidad inmediata y no en los temas de fondo que dieron inicio a la movilización social. Es una táctica antigua de nuestra derecha para poner a la gente en contra de los lumpen y con ello, deslegitimar la protesta social y darle tiempo al tiempo para que las personas empiecen a olvidar y retraerse; pues si hay necesidad inmediata nada más parece importar. Esto es otra forma de dominación que se ejerce hacia las personas menos favorecidas. Con el desabastecimiento la gente pelea entre ella, con el vecino y se molesta con los abastecedores. Se forma un nuevo enemigo para las personas y se diluye el foco del malestar.

               Fotógrafo : Juan Manuel Nuñez Mendez, https://www.instagram.com/juanmanunez/


Sembrar inseguridad, temor y necesidad es una vieja táctica para asegurar y resguardar el poder. Los medios, en general, salvaguardando algunas excepciones; enfatizan historias de destrucción, vandalismo, de antisociales y de acciones lumpen. No han dedicado el mismo tiempo y espacio para dar cuenta de las razones detrás de las movilizaciones. Esto hace que las protestas terminen describiéndose y entendiéndose como “desviaciones” a nuestro orden social, en contra de los ciudadanos pacíficos y bienes de uso “público”. La narrativa de la guerra contra los violentistas y de paz social, en base a la necesidad de “seguridad pública”, no altera el status quo cuestionado. Este tipo de cobertura mediática hace un llamado a la aplicación de mano dura; e invita a los ciudadanos “correctos” a agachar la cabeza y seguir “trabajando duro” por su propia situación, bajo el objetivo de hacer olvidar el cuestionamiento a la autoridad y el orden social neoliberal que tanto nos ha dañado. No creo que las personas sean ignorantes de todo esto, hemos tenido un aprendizaje histórico sobre los abusos de poder y las tácticas utilizadas para su mantenimiento. No podemos estar de acuerdo con la violencia ni los saqueos, pero entendamos que no es algo fortuito. Combatir la violencia con violencia no conduce a nada.


Pan, techo y abrigo. No es suficiente.

 

Fotógrafo : Juan Manuel Nuñez Mendez, https://www.instagram.com/juanmanunez/

 

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