Claves para reducir Gases de Efecto Invernadero en Chile: Energía es el mayor emisor


Chile actualizó oportunamente su Informe sobre cambio climático ante la ONU, demostrando la preocupación de nuestro país por este tema y dando luces de dónde debieran ir los esfuerzos en materia de descarbonización.





Con la entrega de un nuevo Inventario Nacional sobre Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, en el marco del Informe Bienal sobre Cambio Climático ante la ONU, Chile actualizó la información sobre el comportamiento de sus emisiones hasta el año 2018, dejando ver que el sector que más emite GEI es energía.


Dicho sector alcanzó un 77% del total de emisiones a nivel país, incrementando en 159% su participación desde 1990, tendencia que desde 2016 ha avanzado solo 1%. Este ítem incluye consumo de carbón y gas natural para la generación eléctrica, además de combustibles líquidos para el transporte, entre otros.


Víctor Opazo Carvallo, CEO de Solek Chile, explica que “una forma de explicar esta curva tiene que ver con la descarbonización de la matriz energética, que ya comienza a dar sus primeros frutos gracias al cierre planificado de centrales termoeléctricas y al sorprendente crecimiento de proyectos de energías limpias”.


“Las emisiones de GEI que tienen proyectos de energía eólica, y particularmente solar -que ha avanzado enormemente- son mucho más bajas que las producidas por las fuentes termoeléctricas e incluso las hidroeléctricas en base a centrales, debido a las líneas de transmisión que se debe construir para llevar la energía producida a las zonas de demanda”, agrega el ejecutivo de Solek.


En este sentido, Chile tiene una importante oportunidad para continuar sumando proyectos de energía limpia que no solo ayuden a descarbonizar la matriz desde el punto de vista de cómo se genera la energía, sino que también reducir todas las emisiones asociadas a su transmisión, y todo gracias a un sector que se consolida fuertemente en la zona centro y sur del país: Los PMGD.


Víctor Opazo Carvallo asegura que “las posibilidades que ofrecen estos proyectos son ilimitadas, considerando que generan empleo regional, entregan mayor independencia a la matriz, descentralizan la generación de energía y en un futuro, ¿por qué no?, podrían convertir a Chile en una fuente de energía limpia no solo para consumo interno, sino que también para comercializarla en países vecinos que actualmente dependen de combustibles fósiles como el gas o el petróleo”.