Columna de Opinión: Corre plástico por nuestras venas


Por: Ximena Ruz Espejo Directora Ejecutiva Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de Corfo




Recientemente un equipo de científicos de Países Bajos detectó la presencia de microplásticos en la sangre humana. No se trataría de un hecho puntual, sino que este fenómeno podría repetirse en el 80% de la población. Las consecuencias para la salud de quienes nos exponemos a la presencia de polímeros en nuestro cuerpo aún están por descubrirse, pero creo que mientras eso ocurre, debemos ponernos a trabajar firme para frenar lo que se cree es una grave contaminación.

¿El camino? Dar pasos hacia un modelo circular de nuestra economía. No podemos seguir produciendo, consumiendo y desechando como lo hemos hecho hasta ahora. Abandonar la linealidad es algo que en la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático lo llevamos en nuestra esencia.


Un buen ejemplo de aquello es que, antes de que la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) existiera, ya estábamos trabajando con los sectores prioritarios. Nuestros Acuerdos de Producción Limpia (APL) han colaborado para poner en marcha uno de los desafíos más grandes en materia de circularidad que se ha autoimpuesto el país. Baterías, neumáticos, envases y embalajes, artículos eléctricos y electrónicos, aceites lubricantes, todos ellos han sido materia de preocupación de nuestra Agencia. Podemos sumar Acuerdos voluntarios como cero residuos a eliminación, ecoetiquetado u otros que ayudarán a objetivar cuán circular es cada proceso productivo.

La economía circular no solo es una necesidad desde el punto de vista medioambiental, hay razones económicas de peso para darle impulso. Chile tiene la menor productividad material de todos los países de la OCDE: el año 2017 generamos apenas US$0,56 por cada kilogramo de material que utilizó la economía, mientras que el promedio de la OCDE fue de US$2,88.

También se prevé que esta transición traerá consigo numerosas oportunidades de empleo en diversas actividades. Por ejemplo, la OIT ha estimado que, a nivel global, la transición podría generar 50 millones de empleos adicionales tan solo en el sector de reciclaje, y 45 millones en servicios de soporte para la economía circular. Para nuestro país, la Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040, espera alcanzar 100 mil empleos verdes al 2030 y elevar esa cifra a 140 mil para el 2040.

Es posible que nuestra sangre tenga microplásticos, pero al mismo tiempo debe tener la voluntad de transformación y el compromiso y convicción que una fuerte alianza público-privada es la mejor forma de enfrentar este enorme desafío.