Energías limpias en Chile ya alcanzaron meta proyectada para 2025 ¿Se debe acelerar la marcha?


Dos quintas partes de la energía generada en Chile provienen de fuentes limpias, cifra que era proyectada como meta a conseguir en cuatro años más.





Mostrando un desempeño sorprendente, la generación de energías limpias en Chile terminó 2020 superando la meta impuesta para el año 2025, y al 2 de febrero, según un reporte del Coordinador Eléctrico Nacional, las ERNC lograron una participación anual de 26,57%.


Este histórico resultado, liderado por la energía solar, genera expectativas en torno a incrementar la meta, con miras a tener una matriz completamente descarbonizada incluso antes del año 2050, meta vigente establecida por nuestro país.


Víctor Opazo Carvallo, CEO de Solek Chile, afirma que “resultados como el observado en el cierre de 2020 confirman que la industria de las energías limpias es muy dinámica y tiene por delante un amplio terreno para seguir desarrollándose. Haber superado el 20% de participación es el fruto de un tremendo trabajo de toda la industria, pero también es una fotografía que seguirá cambiando”.


“En ese sentido, debiera establecerse una nueva meta mucho más ambiciosa, que empuje a continuar con las inversiones de la mano de un marco regulatorio claro y que apunte no solo a generar energía eléctrica, sino que también a desarrollar oportunidades estratégicas, como el hidrógeno verde, sobre el cual existen muy altas expectativas”, agrega el ejecutivo de Solek.


Y es que gracias a sus condiciones únicas de radiación solar y debido al proceso de electrólisis que se requiere para su composición, nuestro país podría producir el hidrógeno verde más competitivo del planeta, pudiendo convertirse en una potencia mundial exportadora del combustible del futuro.


Dadas las oportunidades de diversificación que el contexto actual ofrece a las ERNC, no sólo para alimentar directamente la matriz, sino que también para participar en la fabricación de otros elementos, la pregunta que queda hacerse es cuánto debiera aumentar la meta, para alcanzar los objetivos del mañana en un breve plazo.