Sedentarismo, otra de las graves consecuencias que ha provocado el COVID-19


La reducción en la actividad física y el deporte puede aumentar significativamente los factores de riesgo de las personas. Sumado a lo anterior, es vital cuidar la alimentación y preferir alimentos ricos en fibras y antioxidantes, entre otros.






El confinamiento fue una de las medidas más efectivas para frenar el aumento de contagios de COVID-19 en 2020 y parte de 2021. Sin embargo, las conocidas cuarentenas, generaron graves consecuencias en la salud de las personas.


Según un estudio realizado por la Red Iberoaméricana Pleokinetic, que compara el estado de salud física y mental de los habitantes de Chile, España y México, los chilenos han aumentado el sedentarismo. Si antes de la pandemia las horas de sedentarismo eran de 4 a 5, actualmente esta cifra alcanza entre 8 a 9 horas.


El sedentarismo puede generar aumento de peso, pérdida de masa muscular, aumento en el riesgo de enfermedades al corazón, lo que se puede traducir en un aumento del peso corporal. Esto tiene un impacto en la salud de las personas, ya que van aumentar las posibilidad de desarrollar algunas enfermedades metabólicas, tales como hipertensión, diabetes y síndrome metabólico, entre otras”, comenta Marco Kokaly, kinesiólogo y académico de la Escuela de Kinesiología UANDES.


Según comenta Marco Kokaly, “es importante que las personas retomen la actividad física de manera gradual, quizás lo más importante en un comienzo es aumentar la actividad física de la vida diaria, el trasladarse, subir escaleras, quizás si usa micro bajarse un paradero antes y caminar.

Una vez que ya haya aumentado este nivel de actividad física, tratar de realizar una actividad de forma regular, ya sea ejercicio o deporte”.


Sumado a la baja actividad física, durante los últimos meses se ha visto un aumento en la obesidad, debido al incremento de la ingesta de alimentos altos en grasas saturadas, sodio y alimentos ultraprocesados.


Para iniciar un estilo de vida sana, es esencial estar convencidos de que queremos hacer el cambio e ir incorporando las frutas y las verduras de a poco, para ir intentando todos los días consumir estos alimentos. Es clave incluir ocho vasos de agua durante el día y ponerse como meta hacer algo de actividad física, al menos tres días a la semana. Ese no es el ideal, pero hay que empezar de manera gradual”, comenta la Dra. Eliana Reyes, nutrióloga y directora de la Escuela de Nutrición y Dietética UANDES.


En esta misma línea, la especialista destaca la importancia del consumo de agua para el organismo. “El agua es esencial para la vida, los adultos están compuestos de alrededor de un 70% de agua. El agua cumple una función vital en la vida de las personas, se necesita para una adecuada circulación de la sangre, para el desarrollo de todas las actividades metabólicas, para el funcionamiento del cerebro y para el correcto funcionamiento de los riñones, en otras funciones”.


La cantidad de agua recomendada por los especialistas de es ocho vasos al día, lo que pueden ser reemplazados por infusiones, aguas de hierba, té o café, sin azúcar añadida.