Unidos para prevenir el ciberacoso infantil y adolescente

Vivimos en un mundo en el que la mayor parte de las actividades se desarrollan a través de internet. Sin embargo, esta digitalización ha generado un aumento en el ciberacoso, en ese sentido, ESET da recomendaciones para proteger y cuidar a quienes están más expuestos en las redes virtuales.




Cada día son más los niños y niñas que, por entretenimiento o educación, pasan horas en plataformas digitales e Internet. Esta situación sin duda potencia la exposición de los más pequeños de la casa o los adolescentes a amenazas digitales, en especial al ciberacoso que se ha convertido lamentablemente en una parte generalizada de su experiencia en línea.

Según estadísticas de iSAFE, más de la mitad de los adolescentes han sido acosados en línea, y aproximadamente el mismo número se ha involucrado en el acoso cibernético. De hecho, indican que uno de cada tres 3 jóvenes ha experimentado ciberamenazas en línea.

¿Qué se considera acoso? Es el daño intencional y repetitivo a una persona o grupo por parte de otros. Pero estas acciones no solo son realizadas por desconocidos, sino también por compañeros de salón.

Prevenirlo siempre ha sido una tarea difícil ya que puede ser complicado detectar los signos tempranamente. Los medios digitales amplían las agresiones y hacen que lleguen a muchas más personas, además estas perduran en el tiempo ya que quedan en la red. Esto hace que el daño que causa a la víctima sea aún mayor.

Sin embargo, se ha vuelto aún más desafiante desde la llegada de los teléfonos inteligentes. Anteriormente el abuso se limitaba principalmente al horario escolar, pero la mensajería instantánea y las redes sociales ahora hacen que el acoso se extienda al tiempo libre de los niños en el hogar.

Los efectos de esta amenaza son escalofriantes. Según Stopbullying.gov, sitio web del gobierno de EE.UU., los niños o niñas que son acosados pueden experimentar problemas negativos de salud física, social, emocional, académica y mental. Son más propensos a tener depresión y ansiedad, mayores sentimientos de tristeza y soledad, cambios en los patrones de sueño y alimentación, todos problemas que pueden persistir en la edad adulta.

Además, los niños o niñas que intimidan a otros son más propensos a participar en comportamientos violentos y otros comportamientos de riesgo, como el abuso de alcohol y drogas, la actividad delictiva y el abuso de pareja o de menores cuando sean adultos.

El bullying en línea no es un problema que pueda ser resuelto por una persona sola. Es fundamental que todos trabajemos juntos. A diferencia del acoso en el mundo físico, el acoso cibernético puede ocurrir en cualquier lugar y momento, a través de diversas aplicaciones para teléfonos, como redes sociales, aplicaciones de mensajería, juegos online u otros medios digitales.

Al ser tan amplio el rango de acción, es esencial que tanto padres como maestros sepan detectar las señales de alerta.

Para ayudar a identificarlos, les compartimos una lista de señales de alerta:


● Cambios físicos visibles.

● Cambios repentinos de humor o pérdida de interés en las actividades normales.

● Eliminar perfiles de redes sociales.

● Aislamiento social anormal.

● Las pertenencias se "pierden" o se dañan.

Si un niño o adolescente muestra estos signos, es de vital importancia prestarle atención, preguntarle si se siente acosado, atacado o ha vivido alguna situación incómoda en internet, y estar atentos ante cualquier cambio de hábito: deja de jugar online, de utilizar el teléfono, se enfada o deprime cuando mira el celular o computadora, entre otros. Necesitan saber que pueden confiar sin sentirse amenazados o juzgados, y que se le ayudará a resolver los problemas que está experimentando.

Una primera herramienta para mantener protegidos a los niños cuando utilizan su dispositivo móvil es usar una plataforma de control parental que permite a los padres administrar la seguridad en línea de sus hijos y evitar que surjan problemas en el futuro. Asimismo, este control se debe complementar con el diálogo entre padres e hijos en relación al manejo del internet. Conocer qué juegan, de qué tratan las aplicaciones que usan o si tienen amigos en línea, es clave para estar en conocimiento de sus movimientos y posibles riesgos.

Hoy más que nunca, es importante iniciar la conversación, tratar estos temas en casa y así educar digitalmente a los niños para que tengan interacciones seguras en línea y puedan aprovechar todo lo que el mundo digital les puede ofrecer, siempre de acuerdo a su edad.